texto narativo

JAPAN, 26 de decembre 2014

Sra. Sandy

perdóname no puedo venir para ver la casa porque mi madre esta enferma muy enferma ya lo cojo en ambulancia con mi padre ella tien que ir emergencias no se que se paca tengo que esperar asta mañana si no seba bien tengo que coger la en otro país esto que el medico mi dice .
si quieres y si puedes dejar este día asta otro día con ella seba bien te llamare con yo peudo

Salvador Dalí

Salvador Dalí

Salvador Dalí 1939.jpg

Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènech,1 marqués de Dalí de Púbol (Figueras, 11 de mayo de 1904ibídem, 23 de enero de 1989), fue un pintor, escultor, grabador, escenógrafo y escritor español, considerado uno de los máximos representantes del surrealismo.

Salvador Dalí es conocido por sus impactantes y oníricas imágenes surrealistas. Sus habilidades pictóricas se suelen atribuir a la influencia y admiración por el arte renacentista. También fue un experto dibujante.2 3 Los recursos plásticos dalinianos también abordaron el cine, la escultura y la fotografía, lo cual le condujo a numerosas colaboraciones con otros artistas audiovisuales. Tuvo la habilidad de forjar un estilo marcadamente personal y reconocible, que en realidad era muy ecléctico y que «vampirizó» innovaciones ajenas. Una de sus obras más célebres es La persistencia de la memoria, el famoso cuadro de los «relojes blandos», realizado en 1931.

Como artista extremadamente imaginativo, manifestó una notable tendencia al narcisismo y la megalomanía, cuyo objeto era atraer la atención pública. Esta conducta irritaba a quienes apreciaban su arte y justificaba a sus críticos, que rechazaban sus conductas excéntricas como un reclamo publicitario ocasionalmente más llamativo que su producción artística.4 Dalí atribuía su «amor por todo lo que es dorado y resulta excesivo, su pasión por el lujo y su amor por la moda oriental» a un autoproclamado «linaje arábigo»,5 que remontaba sus raíces a los tiempos de la dominación árabe de la península ibérica.

Obras:
Muchacha en la ventana(1925)
pintorMaturbateur(1929)
artista

La persistencia de la memoria(1931)
Genio

Atavistic vestiges after the rain(1934)
Salvador Dalí  (pintor surrealista)

El espectro del sex appeal o Espectro de la lívido(1934)
surrealista

Mujer con una cabeza de rosas(1935)
pintor

La ciudad de los cajones(1936)
artista

Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes del despertar – Gala y Tigres(1944)
Genio

Idilio atómico(1945)
Salvador Dalí  (pintor surrealista)

Galatéa de las esferas(1952)
surrealista

PARA MEGUSTA MUCHO LA PENTURA Muchacha en la ventana(1925) ES UNA FOTO DE 1925 PERO SERA COM UNA FOTO 3D NEUVA DE AÑOS 2014

Salvador Dalí : PARA MI ES UN PENTUR DE XXe siècle. PERO SERAN COM UNAS PENTURAS MODERNAS Y MOY BUNITAS

Iglesia en el Renacimiento

Iglesia en el Renacimiento

Los vientos de modernidad no sólo trajeron cambios a nivel político y económico. La crisis que sufrió la Iglesia Católica en el siglo XVI fue uno de los acontecimientos relevantes del período, que posteriormente se llamó Reforma.

Este proceso dividió a la Iglesia entre católicos y protestantes. Las razones que explican la división del catolicismo son numerosas.

En el aspecto político, el desarrollo del sentimiento nacional y soberano hizo que los Estados se rebelaran contra la autoridad del Papa. El motivo era la profunda crisis moral que afectaba a la Iglesia: venta de indulgencias, la simonía (compraventa de situaciones de orden espiritual o religioso), el incumplimiento de los votos sacerdotales, los abusos de poder, etcétera.

En el ámbito económico, las extensas tierras que estaban en poder de la Iglesia y los impuestos que cobraba en cada rincón de Europa, fueron motivos suficientes para que los Estados nacientes buscaran desligarse de estas obligaciones tributarias, y pretendieran anexar al territorio nacional los dominios eclesiásticos.


Quien inició el proceso de ruptura definitiva con la Iglesia Católica fue el monje alemán Martín Lutero (1483-1546). Muy molesto por la venta de indulgencias en Wittemberg, pueblo donde enseñaba en una Universidad, Lutero redactó 95 razones, las 95 tesis, con las que acusó a la Iglesia de corrupta. El Papa León X lo excomulgó, pues Lutero se negó a arrepentirse de sus acusaciones.

Los príncipes alemanes apoyaron al monje, puesto que en la lucha del sacerdote, vieron la posibilidad de desligarse del dominio de la Iglesia. Rápidamente, los seguidores de Lutero aumentaron, y surgió la nueva doctrina.

El luteranismo eliminó algunos sacramentos, negó la adoración a los santos, suprimió el latín como idioma oficial de la Iglesia Católica y desconoció la autoridad del Papa como máximo representante de Dios en la Tierra.

En otros países, las ideas protestantes se difundieron rápidamente; en Suiza, Juan Calvino dio origen al Calvinismo; y en Inglaterra, el rey Enrique VIII se separó de la Iglesia Católica y formuló una nueva religión, el Anglicanismo.

las soluciones técnicas de la catedral de florencia renacimiento

Retablo mayor de la iglesia de peregrinación de Nuestra Señora o Wallfahrtskirche Steinhausen1 (Bad Schussenried, Alemania), siglo XVIII.

Retablos en el Museo del Retablo instalado en la iglesia de San Esteban (Burgos). La disposición del retablo mayor es la convencional; no así las de otros retablos exhibidos, que aprovechan los espacios disponibles. Para su función litúrgica, los retablos habían de situarse tras un altar, fuera el altar mayor o el de una capilla lateral.

Retablos húngaros de los siglos XV y XVI en el Museo de Bellas Artes de Budapest.

Retablos españoles de la misma época en el Museo de Bellas Artes de Valencia.

Retablo mayor y laterales en la iglesia de Santa Rosa de Lima (“Las Rosas”) en Morelia.2

El retablo es la estructura arquitectónica, pictórica y escultórica que se sitúa detrás del altar en las iglesias católicas (en las ortodoxas no hay una función semejante, dada la presencia del iconostasio, y en las protestantes suele optarse por una gran reducción de la decoración). La palabra proviene de la expresión latina retro tabula (“tras el altar”).3 Para designar el mismo término se emplea frecuentemente la expresión “pieza de altar” (más propia de la lengua inglesa –altarpiece-, donde se distingue retable de reredos)4 o la italiana pala d’altare (o ancóna).5

Con el nombre de retablo mayor se designa particularmente al que preside el altar mayor de una iglesia; dado que las iglesias pueden tener otros retablos situados tras los altares de cada una de las capillas. El término “tabla” hace referencia al soporte de las pinturas (que también puede ser el lienzo), y su multiplicidad se indica con los términos díptico, tríptico o políptico (disposición que también pueden tener obras devocionales de menor formato no destinadas a un altar, como El jardín de las delicias).

Los retablos se han realizado con todo tipo de materiales (toda clase de maderas, toda clase de piedras, toda clase de metales, esmalte, terracota, estuco, etc.) y pueden ser escultóricos (en distintos grados de relieves o con figuras de bulto redondo), o bien pictóricos; es también muy frecuente que sean mixtos, combinando pinturas y tallas.

Desde finales del siglo XIII fueron los elementos más relevantes en la decoración interior de las iglesias, tanto en la Europa septentrional (Alemania, Flandes -una tipología específica recibe el nombre de “retablos de Amberes“-,6 ) como en la meridional (Italia, y especialmente en los reinos cristianos de la Península Ibérica, donde la retablística alcanzó un desarrollo extraordinario, difundiéndose por las colonias hispano-portuguesas en América y Asia).7 La preferencia por esta forma artística hizo que en muchos casos quedaran ocultos tras los retablos frescos románicos anteriores.8

En los de gran complejidad colaboraban arquitectos, escultores, estofadores, doradores, carpinteros y entalladores, por lo que su elaboración era un proceso costoso y lento, sobre todo en los ejemplares de mayor envergadura. Su estado de conservación ha dependido de múltiples factores, entre los que se encuentran las agresiones bienintencionadas a las que se han visto sometidos durante siglos (limpiezas y “embellecimientos” inadecuados), los saqueos o destrucciones en contextos bélicos o conflictivos de muy distinto tipo, y el deterioro debido a condiciones físicas adversas. Consiguientemente, su restauración es igualmente problemática y especializada.9

Los retablos suelen adoptar una disposición geométrica, dividiéndose en “cuerpos” (secciones horizontales, separadas por molduras) y “calles” (secciones verticales, separadas por pilastras o columnas). Las unidades formadas por esta cuadrícula de calles y cuerpos se denominan “encasamentos“,10 y suelen albergar representaciones escultóricas o pinturas. El conjunto de elementos arquitectónicos que enmarcan y dividen el retablo se denomina “mazonería“.11 También hay ejemplares que se organizan de forma más sencilla, con una escena única centrando la atención.12

El retablo suele elevarse sobre un zócalo para evitar la humedad del suelo. La parte inferior que apoya sobre el zócalo se llama banco o predela, y se dispone como una sección horizontal a modo de friso que a su vez puede estar dividida en compartimentos y decorada. El elemento que remata toda la estructura puede ser una “luneta” semicircular o una “espina” o “ático“; como corresponde a su posición dominante, suele reservarse a la representación del Padre Eterno o a un Calvario. Todo el conjunto se protege a veces con una moldura llamada guardapolvo, muy habitual en los retablos góticos. Los retablos articulados (característica común en los notables retablos flamencos que alcanzaron gran influencia en Italia –tríptico Portinari– y España –estilo hispano-flamenco-)13 permitían presentar dos disposiciones: abierto y cerrado, aunque a veces la complejidad es mayor (altar de Isenheim). La posición “cerrado” de los retablos flamencos solía contener grisallas (una representación pictórica que simula -al trampantojo– esculturas de piedra). La articulación de los retablos originó la denominación alemana Flügelaltar (literalmente “altar de alas”).

A partir del siglo XV, tomó relevancia el tabernáculo o sagrario (lugar donde se guardan las formas sagradas), que paulatinamente centralizó el espacio del retablo hasta convertirse, en ocasiones, en su elemento principal, adoptando incluso formas exentas e independientes.14

La Reforma Protestante del siglo XVI, caracterizada por un marcado aniconismo, que en algunos casos llevó a la iconoclasia (con mayor intensidad en el anabaptismo y el calvinismo, menor en el luteranismo, mínima en el anglicanismo -donde explícitamente se autoriza el uso de retablos-15 ), prácticamente eliminó el uso de retablos e imágenes sagradas en los territorios que protagonizaron el movimiento (Alemania del norte, Suiza, Holanda, Inglaterra, Escandinavia). En algunos casos desaparecieron ejemplos magníficos de épocas precedentes; mientras que la tradición imaginera y la retablística se limitó sustancialmente a los países católicos, donde incluso se intensificó como consecuencia de la Contrarreforma.16

Arquitectura del Renacimiento

Arquitectura del Renacimiento o renacentista es aquella diseñada y construida durante el período artístico del Renacimiento europeo, que abarcó los siglos XV y XVI. Se caracteriza por ser un momento de ruptura en la Historia de la Arquitectura, en especial con respecto al estilo arquitectónico previo: el Gótico; mientras que, por el contrario, busca su inspiración en una interpretación propia del Arte clásico, en particular en su vertiente arquitectónica, que se consideraba modelo perfecto de las Bellas Artes.

Produjo innovaciones en diferentes esferas: tanto en los medios de producción (técnicas de construcción y materiales constructivos) como en el lenguaje arquitectónico, que se plasmaron en una adecuada y completa teorización.

Otra de las notas que caracteriza este movimiento es la nueva actitud de los arquitectos, que pasaron del anonimato del artesano a una nueva concepción de la profesionalidad, marcando en cada obra su estilo personal: se consideraban a sí mismos, y acabaron por conseguir esa consideración social, como artistas interdisciplinares y humanistas, como correspondía a la concepción integral del humanismo renacentista. Conocemos poco de los maestros de obras románicos y de los atrevidos arquitectos de las grandes catedrales góticas; mientras que no sólo las grandes obras renacentistas, sino muchos pequeños edificios o incluso meros proyectos, fueron cuidadosamente documentados desde sus orígenes, y objeto del estudio de tratadistas contemporáneos.

Los Mecenas Del Renacimiento

Los mecenas eran personas bastante adineradas que patrocinaban a los artistas en la Edad media existieron varios de ellos, que patrocinaron a boticeli, d¨vinci, rafael, Donatelo y otros artistas. En síntesis un mecenas es una persona que ayuda económicamente a otra para que estudie, desarrolle una idea, etc.

Las familias poderosas Sforza y Médicis en Florencia renacentista apoyaban a artistas fuera del círculo oficial, pintores e inventores de talento extraordinario como Da Vinci o Miguel Ángel para consguirles grandes obras con el papado, que generalmente gustaba de trabajos convencionales. Mecenazgo, algo así como los capitalistas de hoy con fines filantrópicos en el arte, ¿viene de las cenas opulentas que ofrecían? No (**)…
Lorenzo “Il Magnífico” de Medicis gobernó Florencia entre 1469 cuando tenía 20 años (muerte del padre Piero quien había amasado 238 mil florines en fortuna) hasta 1492 antes de Colón partir en Palos, un asalariado ganaba 20 florines al año. Muerto Lorenzo, su hijo también Piero condujo a los Médicis al despotismo, fue al destierro por Carlos VIII y el papa Clemente VII puso a Florencia en manos de los Médicis. El “Banco Médicis” poseía filiales en toda Europa (“Wall Street” del Renacimiento), eran los banqueros del Vaticano.

La palabra Mecenas es una alusión a Cayo Mecenas, diplomático y escritor romano de linaje etrusco, amigo y consejero de Octavio Augusto, protector de Horacio y Virgilio, ni más ni menos (Enciclopedia Salvat).
En 1993, la Toscana rindió homenaje a Lorenzo di Médicis por sus 400 años y Emiliano Camponesi de la Fac de Medicina en Florencia descubrió, o eso dijo, por qué “Il Magnífico” era un genio del “holding” e impulsó a talentos como Boticelli. ¡Su cerebro pesaba un mil 548 gramos, 200 más que el común de los italianos actuales , cálculo basado en su masa craneana.

Eran antiguamente los que pagaban a los artistas para estos realizaran sus obras artisticas, pintura musica etc… generalmente gente de la realeza, las cortes o grandes jerarcas de la iglesia.

los tres grandes periodos del renaciemnto:

Quattrocento

Virgen con el Niño Dios, obra de Domenico Veneziano.

El Quattrocento (término que en castellano significa cuatrocientos, por los años pertenecientes al siglo XV) es uno de los períodos más importantes del panorama artístico europeo. Se sitúa a lo largo de todo el siglo XV y es la primera fase del movimiento conocido como renacimiento.

Su historia

El Quattrocento (1401-1500) se inició en Florencia impulsado por la familia Médici. En esta época aparece la figura del artista y creador en detrimento del anonimato. Surge el taller del maestro, que es quien recibe los encargos de los clientes. Este hecho podría sindicarse como el nacimiento de la categoría de autor. El hombre es la obra más perfecta de Dios. Se pinta la figura humana independientemente de lo que represente.

En este arte evolucionan técnicas de pintura, consiguiendo la perspectiva; en escultura se vuelve a la imitación de la clásica griega y romana, y con respecto a la arquitectura hay un retorno a las líneas del arte griego y romano.

Los máximos exponentes de esta época son:

Cinquecento

Juicio final, en la Capilla Sixtina, de Miguel Ángel (1536-1541).

Adán y Eva, de Alberto Durero (1507)

El Cinquecento (abreviadamente, años [mil] quinientos en italiano) es un período dentro del arte europeo, especialmente el italiano, correspondiente al siglo XVI. Se caracteriza intelectualmente por el paso del teocentrismo medieval al antropocentrismo humanista de la Edad Moderna; y estilísticamente por la búsqueda de las formas artísticas de la antigüedad clásica y la imitación (mímesis) de la naturaleza, lo que se ha denominado Renacimiento.

Comprende dos fases: comienza con el denominado Alto Renacimiento (últimos años del siglo XV y primeras décadas del siglo XVI), y termina con el denominado Bajo Renacimiento o Manierismo.

El siglo que le precede (el XV) recibe el nombre de Quattrocento (años [mil] cuatrocientos), periodo en el que se va adoptando el vocabulario clásico y construyendo las formas propias del renacimiento. El siglo que le sigue (el XVII) recibe el nombre de Seicento (años [mil] seiscientos), y estilísticamente se caracteriza por la tensión entre las transformaciones violentas del Barroco y el equilibrio y proporción del Clasicismo.

Manierismo

Palazzo Te, de Giulio Romano (1524-1534).

Adoración de los Magos del retablo de San Benito el Real (Valladolid), de Alonso de Berruguete (1527-1532).

Ilustración del libro Extraordinario, suplemento de Los siete libros de la arquitectura de Sebastiano Serlio (1551).

Júpiter arrojando sus rayos a los Vicios, de Veronés (ca. 1555).

Ilustración (dibujo de Gaspar Becerra grabado por Nicolas Béatrizet) para la Historia de la composición del cuerpo humano de Juan Valverde de Amusco, 1559 (en su mayor parte, copia de la De humani corporis fabrica de Andrea Vesalio, 1543, con grabados de Jan van Calcar).

Pareja de estatuas yacentes del Monumento funerario de Enrique II y Catalina de Médicis, de Germain Pilon (1560-1575) en la basílica de Saint Denis.1

Porta Pia (Miguel Ángel, terminada tras su muerte, 1565).

Capricho arquitectónico con figuras, de Hans Vredeman de Vries, 1568.

Chimeneas del Château de Madrid (nombre relativo a la prisión que sufrió Francisco I en España), grabado de Jacques Androuet du Cerceau2 en Les plus excellents bastiments de France, 1576.3

El rapto de las Sabinas (1581-1582), de Juan de Bolonia (Giambologna).

Entrada de la Grotta del Buontalenti (1583-1593). A la izquierda el Corridoio Vasariano (1565).4

Retablo del altar mayor de la Basílica de El Escorial (1583-1586), una de las mayores empresas artísticas del siglo XVI,5 diseñado por Juan de Herrera y dirigido por Pedro Castello, con esctructura y custodia de materiales nobles de Jacometrezo, esculturas en bronce de Leon Leoni y Pompeyo Leoni y pinturas de Federico Zuccaro y Pellegrino Tibaldi (inicialmente estaba previsto colocar El martirio de san Lorenzo, de Tiziano, una Anunciación de Veronés y una Natividad de Tintoretto, que fueron relegados a otros lugares del Monasterio, al preferirse mantener una unidad de estilo). La bóveda tiene frescos de Luca Cambiasso, y los laterales acogen los cenotafios de la familia real obra de Leone Leoni y Pompeo Leoni.

Grabado del siglo XVII que muestra el pórtico de los jardines de la Villa Médici de Roma, adquirida en 1579 y completada con ese aspecto hacia 1600. La mayor parte de las esculturas, como la fuente de Mercurio (el Mercurio volante),6 de Giambologna, o los leones Médici7 (uno de época romana y otro de Flaminio Vacca)8 se desmontaron en 1789 y se trasladaron a Florencia. Actualmente se exhiben copias.9

Manierismo es la denominación historiográfica del periodo y estilo artístico que se sitúa convencionalmente en las décadas centrales y finales del siglo XVI (Cinquecento en italiano), como parte última del Renacimiento (es decir, un Bajo Renacimiento). Su caracterización es problemática, pues aunque inicialmente se definió como la imitación de la maniera de los grandes maestros del Alto Renacimiento (por ejemplo, el propio Tintoretto pretendía dibujar como Miguel Ángel y colorear como Tiziano), posteriormente se entendió como una reacción contra el ideal de belleza clasicista y una complicación laberíntica10 tanto en lo formal (línea serpentinata, anamorfosis, exageración de los movimientos, los escorzos, las texturas, los almohadillados, alteración del orden en los elementos arquitectónicos) como en lo conceptual (forzando el decorum y el equilibrio alto-renacentistas, una “violación de la figura”),11 que prefigura el “exceso12 característico del Barroco. Por otro lado, también se identifica el Manierismo con un arte intelectualizado y elitista, opuesto al Barroco, que será un arte sensorial y popular.13 Considerado como una mera prolongación del genio creativo de los grandes genios del Alto Renacimiento (Leonardo, Rafael, Miguel Ángel, Tiziano) por sus epígonos (como los leonardeschi), el Manierismo fue generalmente minusvalorado por la crítica y la historiografía del arte como un estilo extravagante, decadente y degenerativo; un refinamiento erótico14 y una “afectación artificiosa”15 cuya elegancia y grazia16 no fue apreciada plenamente hasta su revalorización en el siglo XX, que comenzó a ver de forma positiva incluso su condición de auto-referencia del arte en sí mismo.17

el periodo renaixement

Arte del Renacimiento

El concepto renacimiento se aplica a la época artística que da comienzo a la Edad Moderna. El término procede de la obra de Giorgio Vasari “Vidas de pintores, escultores y arquitectos famosos”, publicada en 1570, pero hasta el siglo XIX este concepto no recibe una amplia interpretación histórico-artística.

Sin embargo, Vasari había formulado una idea determinante, el nuevo nacimiento del arte antiguo, que presuponía una marcada conciencia histórica individual, fenómeno completamente nuevo en la actitud espiritual del artista.

De hecho el Renacimiento rompe, conscientemente, con la tradición artística de la Edad Media, a la que califica, con pleno desprecio, como un estilo de bárbaros o de godos. Y con la misma consciencia se opone al arte contemporáneo del Norte de Europa.

Desde una perspectiva de la evolución artística general de Europa, el Renacimiento significa una ruptura con la unidad estilística que hasta ese momento había sido supranacional.

Historia de la ciencia en el Renacimiento

El redescubrimiento de textos científicos antiguos durante el Renacimiento se aceleró después de la caída de Constantinopla, en 1453 y la invención de la imprenta democratizaría el aprendizaje y permitiría una propagación más rápida de nuevas ideas.

En este período inicial, el Renacimiento es visto a menudo como un retroceso científico. Historiadores como George Sarton (1884-1956) y Lynn Thorndike (1882-1965) han criticado cómo el Renacimiento afectó a la ciencia, argumentando que el progreso fue demorado. Los humanistas favorecieron los temas centrados en el hombre, como política e historia, sobre el estudio de la filosofía natural o la matemática aplicada. Otros se han focalizado en la influencia positiva del Renacimiento puntualizando factores como el redescubrimiento de muchísimos textos ocultos o perdidos, y el nuevo énfasis en el estudio de la lengua y la correcta lectura de textos. Marie Boas Hall acuñó el término «Renacimiento científico» para designar la primera fase de la Revolución científica. Recientemente, Peter Dear argumentó a favor de un modelo de dos fases para explicar la génesis de la ciencia moderna: un «Renacimiento científico» en los siglos XV y XVI, centrado en la restauración del conocimiento natural de los antiguos, y una «Revolución científica» en el siglo XVII, cuando los científicos pasaron de la recuperación a la invención.

Renacimiento.

Hombre de Vitruvio, dibujo de Leonardo da Vinci, expresión del canon estético renacentista.

Renacimiento es el nombre dado a un amplio movimiento cultural que se produjo en Europa Occidental durante los siglos XV y XVI. Fue un período de transición entre la Edad Media y el mundo moderno. Sus principales exponentes se hallan en el campo de las artes, aunque también se produjo una renovación en las ciencias, tanto naturales como humanas. La ciudad de Florencia, en Italia, fue el lugar de nacimiento y desarrollo de este movimiento.

El Renacimiento fue fruto de la difusión de las ideas del Humanismo, que determinaron una nueva concepción del hombre y del mundo. El nombre «renacimiento» se utilizó porque este movimiento retomaba ciertos elementos de las cultura clásica, griega y romana. El término se aplicó originariamente como una vuelta a los valores de la cultura grecolatina y a la contemplación libre de la naturaleza tras siglos de predominio de un tipo de mentalidad más rígida y dogmática establecida en la Europa de la Edad Media. Esta nueva etapa planteó una nueva forma de ver el mundo y al ser humano, con nuevos enfoques en los campos de las artes, la política, la filosofía y las ciencias, sustituyendo el teocentrismo medieval por cierto antropocentrismo.

En este sentido, el historiador y artista Giorgio Vasari (15111574) formuló una idea determinante: el nuevo nacimiento del arte antiguo (Rinascitá), que presuponía una marcada conciencia histórica individual, fenómeno completamente nuevo en la actitud espiritual del artista. De hecho, el Renacimiento rompió, conscientemente, con la tradición artística medieval, a la que calificó como un estilo de bárbaros, que más tarde recibirá el calificativo de Gótico. Sin embargo, los cambios tanto estéticos como en cuanto a la mentalidad fueron lentos y graduales. Sin embargo el concepto actual de renacimiento será formulado por primera vez en el siglo XIX por el historiador Jules Michelet.

Desde una perspectiva de la evolución artística general de Europa, el Renacimiento significó una «ruptura» con la unidad estilística que hasta ese momento había sido «supranacional». Sobre el significado del concepto de Renacimiento y sobre su cronología se ha discutido mucho; generalmente, con el término «humanismo» se indica el proceso innovador, inspirado en la Antigüedad clásica y en la consolidación de la importancia del hombre en la organización de las realidades histórica y natural que se aplicó en los siglos XV y XVI.

El Renacimiento no fue un fenómeno unitario desde los puntos de vista cronológico y geográfico. Su ámbito se limitó a la cultura europea y a los territorios americanos recién descubiertos, a los que las novedades renacentistas llegaron tardíamente. Su desarrollo coincidió con el inicio de la Edad Moderna, marcada por la consolidación de los Estados europeos, los viajes transoceánicos que pusieron en contacto a Europa y América, la descomposición del feudalismo, el ascenso de la burguesía y la afirmación del capitalismo. Sin embargo, muchos de estos fenómenos rebasan por su magnitud y mayor extensión en el tiempo el ámbito renacentista.1

Cronología del Renacimiento:
El problema de los límites y de las particiones temporales del Renacimiento no es ya un problema histórico en sentido estricto, y mucho menos espiritual, sino principalmente mnemónico y didáctico; es decir, práctico. No por esto merece ser puesto aparte y despreciado como cabalismo superfluo. Ante todo, porque tiene una directa conexión con el problema mismo, bastante más importante, de los caracteres esenciales del Renacimiento; según tal determinación, convendría anticipar su principio o retardar su fin. Quien la redujera, por ejemplo, a la mecánica imitación de los autores clásicos, debería nada menos hacer comenzar el Renacimiento en el siglo IX, con el famoso despertar de la edad carolingia; aquel que ve en la actividad triunfante y en la mayor riqueza económica e intelectual de los municipios italianos el origen del movimiento humanístico, se ve obligado a escoger entre el siglo XII o el XIII; aquellos, en cambio, que consideran como la señal fundamental de este desarrollo espiritual la eclosión de un arte representativa y plástica totalmente nueva, en oposición al gótico, dominante también en Italia durante todo el siglo XIV, deberían retardar el comienzo del Renacimiento hasta las primeras décadas del siglo XV. En la elección de estas fechas influyen también, por desgracia, las envidias de las naciones. Aquellos, por ejemplo, que quisieran arrebatar a Italia el orgullo, universalmente reconocido hasta los últimos años, de haber sido la sede natural del primero y de todo Renacimiento, sostienen que este es de origen francés, y por eso se remonta al siglo XII, o insinúan que Italia esperó a la llegada de los sabios bizantinos huidos para ponerse en serio a estudiar a la antigüedad, y por ello que el humanismo, preludio y esplendor de la primera época del Renacimiento, no empieza hasta después de la caída de Constantinopla (1493). No nos entretendremos hoy en la polémica contra estos evidentes errores, ya que a nosostros nos importa solamente proponer una cronología del Renacimiento que responda a estas condiciones:

  1. Tenga en cuenta las opiniones más razonables y difundidas en torno a la esencia del Renacimiento.
  2. Respete principalmente Italia, madre primera y centro máximo del Renacimiento, ya que en otros países más atrasados y lejanos empieza a apenas en el siglo XVI y se prolonga gran parte del XVII.
  3. Esté distinguida en etapas fácilmente recordables, porque estén ligadas a acontecimientos históricos de amplia resonancia ya sean políticos, artísticos, literarios o religiosos, de manera que pueda ser aceptada sin dificultad por los eruditos.

Se trata, pues, de una convención -como son convenciones todos los períodos históricos y cada repartición en épocas y edades-; pero de una convención que podría ayudar, cuando fuera admitida, a un orden más claro y eficaz en los estudios sobre el Renacimiento. Se entiende que ciertos fenómenos o reflejos del Renacimiento se podrán observar antes y después de las fechas elegidas -cualesquiera que sean-; pero basta, para nuestra finalidad, que lo más y mejor que aquel amplio fenómeno histórico quede comprendido dentro de esos límites.

Dante Quien quiera comprender el Renacimiento y también el llamado prehumanismo italiano, debe remontarse, por fuerza, a los primeros años del siglo XIV. El más famoso y viejo de los prehumanistas, Albertino Mussato, nació verdaderamente en 1261; pero sus obras mayores son precisamente del primeros del siglo XIV, y, como todo el mundo sabe, fue coronado el día de Navidad de 1315. Tal acontecimiento, sin embargo, no nos parece que tenga tanta importancia como para hacer de él el primer acto de una nueva era de la civilización europea. Hay, en cambio, a principios de siglo, una fecha bastante más notable, porque está ligada a dos nombres grandísimos. En 1304 Dante empieza a componer -según una fundada opinión- la Divina Commedia, y en aquel mismo año nace, en Arezzo, aquel que no solo fue el mayor lírico de amor de los tiempos modernos, sino también el primer apasionado y trabajador humanista: Francesco Petrarca. Añádase que en 1303 moría derrotado Bonifacio VIII, el Papa de la Unam Sanctam, y en él moría, por eso, aquella idea de la teocracia universal que había sido uno de los más sublimes sueños de la Edad Media. Nos parece, pues, que el 1304 podría ser adoptado -con las advertencias ya dichas- como fecha simbólica y convencional del inminente Renacimiento.

Por lo que respecta a la fecha final, nos parece que que podría ser el 1564. En 1564, en efecto, muere Miguel Angel, aquel que se eleva como símbolo y síntesis del Renacimiento artístico desde finales del siglo XV a finales del siglo XVI, y con su muerte empieza, en el arte, la edad del barroco, por él mismo anunciada y anticipada. Poco antes, en 1563, se habría cerrado el Concilio de Trento, y en 1564 empieza, por ello, la llamada Contrarreforma, que en algunos aspectos prosiguió, pero en el conjunto contradijo, los espíritus y las formas del Renacimiento. En 1564, en fin, nace Galileo, con el cual comienza aquella que fue llamada nueva ciencia; es decir, el predominio del estudio matemático de la Naturaleza y el fin del humanismo. No se trata, pues, de un año elegido al azar, sino del sincronismo de tres conclusiones y tres comienzos. Dirán acaso que con esta fecha se divide en dos la actividad de algunos grandes epigonos del Renacimiento; por ejemplo, de Tasso (1544-1595), de Palestrina (1524-1594) y del último gran humanista y filólogo italiano de aquella época, Pietro Vettori (1499-1583). Pero hay que hacer notar que Vettori contaba ya sesenta y cinco años en 1564 y había ya cumplido la mayor parte de su trabajo, y que Tasso y Palestrina, ambos fuertemente inspirados por la refloreciente devoción católica, entran mejor en la Contrarreforma que en el Renacimiento. El cual, si las fechas propuestas fueran aceptadas, tendría una duración de doscientos sesenta años: del nacimiento de Petrarca a la muerte de Buonarroti (1304-1564). (Giovani Papini, La imitación del padre)

Principales características del Renacimiento

Principales características del Renacimiento

Galileo es una de las celebridades del Renacimiento.

El Renacimiento es uno de los períodos más fascinantes de la historia europea, en parte porque hay muchas características de este período. Aunque algunos historiadores disputan que fue un período por sí mismo, generalmente acuerdan que comenzó en Italia alrededor del 1350, en el resto de Europa en 1450, y duró hasta aproximadamente 1620.

Arte

El arte es una de las características mejor conocidas del Renacimiento, y hay muchos puntos destacados sobre los cuales hablar. No obstante, quizás la característica más notable era que la mayoría de las clases altas estaban enamoradas del arte y encargaban muchas piezas para sí mismos, lo que condujo a la explosión de arte por la que es famosa el Renacimiento. Donatello, Leonardo Da VInci, Tiziano, Botticelli, Miguel Ángel y Rafael son nombres famosos del mundo del arte del período del Renacimiento. El mundo antiguo de Grecia y Roma influenciaron enormemente a los artistas del Renacimiento, que estudiaron edificios, monumentos y otras artes que sobrevivieron de ese período. En general, había un foco en el individuo y en sus percepciones y acciones.

Lengua y literatura

Otra de las características importantes del Renacimiento fue la gran explosión de los lenguajes. En 1400, los idiomas estándares inglés, francés, alemán, portugués, español y muchos otros vernáculos no existían. La imprenta también se inventó a comienzos del Renacimiento, y floreció la literatura, más especialmente la traducción al alemán de la Biblia por Martín Lutero. Los escritores italianos como Dante Alighieri, los ingleses como William Shakespeare y españoles como Miguel de Cervantes Saavedra popularizaron la palabra escrita, y aún hoy son leídos.

Política

El Renacimiento también fue marcado por importantes cambios en política, y la formación de muchas naciones que permanecen hasta hoy. Los países vecinos rivalizaban por las ventajas políticas, y muchos estados poderosos absorbieron a los más pequeños, aunque el poder siempre tuvo altibajos. Este es un período marcado por importantes intrigas y maniobras políticas, y los estados como Francia, Alemania y España se volvieron más poderosos. Los políticos de la época quizás fueron mejor comprendidos por Nicolás Maquiavelo, que en 1513 escribió el libro “El Príncipe”, un trabajo trascendental en la política y el poder.

Ciencia

Los eruditos del Renacimiento heredaron muchas ideas sobre la ciencia y el mundo, aunque desafiaron y derrocaron a muchas de ellos. A pesar de la significativa oposición de la iglesia, Nicolás Copérnico y más tarde Galileo Galilei mostraron que la Tierra y el resto de los planetas del sistema solar giraban alrededor del Sol. Los científicos como Andreas Versalius y William Harvey revolucionaron el entendimiento de la medicina, y sentaron las bases de la medicina moderna. El número de universidades también se expandió enormemente en el Renacimiento, y se promovía una apreciación de la búsqueda del conocimiento.

pintura

Pintura clasicista

Canción de los Ángeles, William-Adolphe Bouguereau pintura al óleo

La pintura clasicista es una de las tendencias o corrientes pictóricas que se desarrolló en el siglo XVII y representaba una alternativa a la pintura barroca. Como reacción al manierismo de finales del siglo XVI, surgieron en Italia dos tendencias: el caravaggismo y el clasicismo. Ambas se enmarcan cronológicamente dentro de la pintura barroca, pero sus características son distintas a las del barroco pleno, como señaló el historiador suizo Heinrich Wölfflin:

  1. Predominó el dibujo sobre el color;
  2. El espacio se construye mediante planos sucesivos, sin las bruscas diagonales barrocas;
  3. Las obras son cerradas, no abiertas, con las figuras colocadas en el centro de la composición;
  4. Las formas se distinguen nítidamente y son independendientes, a diferencia de la “subordinación al todo” barroca;
  5. No hay aquí violentos contrastes ni actitudes exageradas.

Pintura moderna

Pintura moderna es un término de gran ambigüedad, que es utilizado por la bibliografía para referirse a muy distintos conceptos dentro de la historiografía del arte.1 Su utilización dentro de cada una de las fuentes coincide o no con el sentido que se da a los términos “arte moderno“, “escultura moderna” y “arquitectura moderna“, igualmente ambiguos; así como al concepto de modernidad.

Utilizado con un criterio cronológico, podría referirse a la pintura de la Edad Moderna (siglos XV al XVIII); pero no es eso lo habitual.

Utilizado con un criterio estético, se refiere a la pintura que rompe con los convencionalismos estéticos del academicismo y desarrolla las nuevas posibilidades expresivas que llegan a su punto culminante con las denominadas vanguardias artísticas. De esta manera, su ubicación cronológica sería el siglo XX; aunque también incluye las obras y autores del siglo XIX que se caractericen por su modernidad estética (por ejemplo, Goya, Turner, Courbet, Monet o Van Gogh). Por el contrario, excluye a las obras y autores del siglo XX que se caractericen por su academicismo o conservadurismo estético. En la segunda mitad del siglo XX se terminaron imponiendo las distintas modalidades de expresión vanguardista como canon estético y del mercado del arte, con notables excepciones (por ejemplo, gran parte de la pintura del franquismo y de los países del bloque del Este, donde se anquilosó el denominado realismo socialista).

Para mayor confusión, también es muy extendido el uso del término pintura contemporánea, con el que a veces se opone y a veces se identifica.

para mi megusta el pentura clasica porque puedo enterder le en la premera vez y la pentura moderna es poco deficil por entendir le

escultura

Escultura clásica

A mediados del siglo V a. C., coincidiendo con el esplendor de Atenas bajo el gobierno de Pericles (461-429 a. C.), los distintos géneros del arte griego alcanzan su culminación. Es el tiempo de los grandes escultores, entre los que destaca Fidias, o de la construcción del Partenón en la Acrópolis de Atenas, o del refinamiento de los pintores como Zeuxis de Heraclea o Parrasio de Éfeso, luego seguidos por Apeles.

Psyché

Escultura moderna

Escultura moderna es un término de gran ambigüedad, que es utilizado por la bibliografía para referirse a muy distintos conceptos dentro de la historiografía del arte.1 Su utilización dentro de cada una de las fuentes coincide o no con el sentido que se da a los términos “arte moderno“, “pintura moderna” y “arquitectura moderna“, igualmente ambiguos; así como al concepto de modernidad.

Utilizado con un criterio cronológico, podría referirse a la escultura de la Edad Moderna (siglos XV al XVIII); pero no es eso lo habitual.

Utilizado con un criterio estético, se refiere a la escultura que rompe con los convencionalismos estéticos del academicismo y desarrolla las nuevas posibilidades expresivas que llegan a su punto culminante con las denominadas vanguardias artísticas. De esta manera, su ubicación cronológica sería el siglo XX; aunque también incluye las obras y autores del siglo XIX que se caractericen por su modernidad estética (por ejemplo, Auguste Rodin). Por el contrario, excluye a las obras y autores del siglo XX que se caractericen por su academicismo o conservadurismo estético; y que de hecho, son la mayor parte de las obras y autores de la primera mitad del siglo. En la segunda mitad del siglo XX se terminaron imponiendo las distintas modalidades de expresión vanguardista como canon estético y del mercado del arte, con notables excepciones (por ejemplo, gran parte de la escultura del franquismo y de los países del bloque del Este, donde se anquilosó el denominado realismo socialista).

para mi megusta escultura moderna