el periodo renaixement

Arte del Renacimiento

El concepto renacimiento se aplica a la época artística que da comienzo a la Edad Moderna. El término procede de la obra de Giorgio Vasari “Vidas de pintores, escultores y arquitectos famosos”, publicada en 1570, pero hasta el siglo XIX este concepto no recibe una amplia interpretación histórico-artística.

Sin embargo, Vasari había formulado una idea determinante, el nuevo nacimiento del arte antiguo, que presuponía una marcada conciencia histórica individual, fenómeno completamente nuevo en la actitud espiritual del artista.

De hecho el Renacimiento rompe, conscientemente, con la tradición artística de la Edad Media, a la que califica, con pleno desprecio, como un estilo de bárbaros o de godos. Y con la misma consciencia se opone al arte contemporáneo del Norte de Europa.

Desde una perspectiva de la evolución artística general de Europa, el Renacimiento significa una ruptura con la unidad estilística que hasta ese momento había sido supranacional.

Historia de la ciencia en el Renacimiento

El redescubrimiento de textos científicos antiguos durante el Renacimiento se aceleró después de la caída de Constantinopla, en 1453 y la invención de la imprenta democratizaría el aprendizaje y permitiría una propagación más rápida de nuevas ideas.

En este período inicial, el Renacimiento es visto a menudo como un retroceso científico. Historiadores como George Sarton (1884-1956) y Lynn Thorndike (1882-1965) han criticado cómo el Renacimiento afectó a la ciencia, argumentando que el progreso fue demorado. Los humanistas favorecieron los temas centrados en el hombre, como política e historia, sobre el estudio de la filosofía natural o la matemática aplicada. Otros se han focalizado en la influencia positiva del Renacimiento puntualizando factores como el redescubrimiento de muchísimos textos ocultos o perdidos, y el nuevo énfasis en el estudio de la lengua y la correcta lectura de textos. Marie Boas Hall acuñó el término «Renacimiento científico» para designar la primera fase de la Revolución científica. Recientemente, Peter Dear argumentó a favor de un modelo de dos fases para explicar la génesis de la ciencia moderna: un «Renacimiento científico» en los siglos XV y XVI, centrado en la restauración del conocimiento natural de los antiguos, y una «Revolución científica» en el siglo XVII, cuando los científicos pasaron de la recuperación a la invención.

Renacimiento.

Hombre de Vitruvio, dibujo de Leonardo da Vinci, expresión del canon estético renacentista.

Renacimiento es el nombre dado a un amplio movimiento cultural que se produjo en Europa Occidental durante los siglos XV y XVI. Fue un período de transición entre la Edad Media y el mundo moderno. Sus principales exponentes se hallan en el campo de las artes, aunque también se produjo una renovación en las ciencias, tanto naturales como humanas. La ciudad de Florencia, en Italia, fue el lugar de nacimiento y desarrollo de este movimiento.

El Renacimiento fue fruto de la difusión de las ideas del Humanismo, que determinaron una nueva concepción del hombre y del mundo. El nombre «renacimiento» se utilizó porque este movimiento retomaba ciertos elementos de las cultura clásica, griega y romana. El término se aplicó originariamente como una vuelta a los valores de la cultura grecolatina y a la contemplación libre de la naturaleza tras siglos de predominio de un tipo de mentalidad más rígida y dogmática establecida en la Europa de la Edad Media. Esta nueva etapa planteó una nueva forma de ver el mundo y al ser humano, con nuevos enfoques en los campos de las artes, la política, la filosofía y las ciencias, sustituyendo el teocentrismo medieval por cierto antropocentrismo.

En este sentido, el historiador y artista Giorgio Vasari (15111574) formuló una idea determinante: el nuevo nacimiento del arte antiguo (Rinascitá), que presuponía una marcada conciencia histórica individual, fenómeno completamente nuevo en la actitud espiritual del artista. De hecho, el Renacimiento rompió, conscientemente, con la tradición artística medieval, a la que calificó como un estilo de bárbaros, que más tarde recibirá el calificativo de Gótico. Sin embargo, los cambios tanto estéticos como en cuanto a la mentalidad fueron lentos y graduales. Sin embargo el concepto actual de renacimiento será formulado por primera vez en el siglo XIX por el historiador Jules Michelet.

Desde una perspectiva de la evolución artística general de Europa, el Renacimiento significó una «ruptura» con la unidad estilística que hasta ese momento había sido «supranacional». Sobre el significado del concepto de Renacimiento y sobre su cronología se ha discutido mucho; generalmente, con el término «humanismo» se indica el proceso innovador, inspirado en la Antigüedad clásica y en la consolidación de la importancia del hombre en la organización de las realidades histórica y natural que se aplicó en los siglos XV y XVI.

El Renacimiento no fue un fenómeno unitario desde los puntos de vista cronológico y geográfico. Su ámbito se limitó a la cultura europea y a los territorios americanos recién descubiertos, a los que las novedades renacentistas llegaron tardíamente. Su desarrollo coincidió con el inicio de la Edad Moderna, marcada por la consolidación de los Estados europeos, los viajes transoceánicos que pusieron en contacto a Europa y América, la descomposición del feudalismo, el ascenso de la burguesía y la afirmación del capitalismo. Sin embargo, muchos de estos fenómenos rebasan por su magnitud y mayor extensión en el tiempo el ámbito renacentista.1

Cronología del Renacimiento:
El problema de los límites y de las particiones temporales del Renacimiento no es ya un problema histórico en sentido estricto, y mucho menos espiritual, sino principalmente mnemónico y didáctico; es decir, práctico. No por esto merece ser puesto aparte y despreciado como cabalismo superfluo. Ante todo, porque tiene una directa conexión con el problema mismo, bastante más importante, de los caracteres esenciales del Renacimiento; según tal determinación, convendría anticipar su principio o retardar su fin. Quien la redujera, por ejemplo, a la mecánica imitación de los autores clásicos, debería nada menos hacer comenzar el Renacimiento en el siglo IX, con el famoso despertar de la edad carolingia; aquel que ve en la actividad triunfante y en la mayor riqueza económica e intelectual de los municipios italianos el origen del movimiento humanístico, se ve obligado a escoger entre el siglo XII o el XIII; aquellos, en cambio, que consideran como la señal fundamental de este desarrollo espiritual la eclosión de un arte representativa y plástica totalmente nueva, en oposición al gótico, dominante también en Italia durante todo el siglo XIV, deberían retardar el comienzo del Renacimiento hasta las primeras décadas del siglo XV. En la elección de estas fechas influyen también, por desgracia, las envidias de las naciones. Aquellos, por ejemplo, que quisieran arrebatar a Italia el orgullo, universalmente reconocido hasta los últimos años, de haber sido la sede natural del primero y de todo Renacimiento, sostienen que este es de origen francés, y por eso se remonta al siglo XII, o insinúan que Italia esperó a la llegada de los sabios bizantinos huidos para ponerse en serio a estudiar a la antigüedad, y por ello que el humanismo, preludio y esplendor de la primera época del Renacimiento, no empieza hasta después de la caída de Constantinopla (1493). No nos entretendremos hoy en la polémica contra estos evidentes errores, ya que a nosostros nos importa solamente proponer una cronología del Renacimiento que responda a estas condiciones:

  1. Tenga en cuenta las opiniones más razonables y difundidas en torno a la esencia del Renacimiento.
  2. Respete principalmente Italia, madre primera y centro máximo del Renacimiento, ya que en otros países más atrasados y lejanos empieza a apenas en el siglo XVI y se prolonga gran parte del XVII.
  3. Esté distinguida en etapas fácilmente recordables, porque estén ligadas a acontecimientos históricos de amplia resonancia ya sean políticos, artísticos, literarios o religiosos, de manera que pueda ser aceptada sin dificultad por los eruditos.

Se trata, pues, de una convención -como son convenciones todos los períodos históricos y cada repartición en épocas y edades-; pero de una convención que podría ayudar, cuando fuera admitida, a un orden más claro y eficaz en los estudios sobre el Renacimiento. Se entiende que ciertos fenómenos o reflejos del Renacimiento se podrán observar antes y después de las fechas elegidas -cualesquiera que sean-; pero basta, para nuestra finalidad, que lo más y mejor que aquel amplio fenómeno histórico quede comprendido dentro de esos límites.

Dante Quien quiera comprender el Renacimiento y también el llamado prehumanismo italiano, debe remontarse, por fuerza, a los primeros años del siglo XIV. El más famoso y viejo de los prehumanistas, Albertino Mussato, nació verdaderamente en 1261; pero sus obras mayores son precisamente del primeros del siglo XIV, y, como todo el mundo sabe, fue coronado el día de Navidad de 1315. Tal acontecimiento, sin embargo, no nos parece que tenga tanta importancia como para hacer de él el primer acto de una nueva era de la civilización europea. Hay, en cambio, a principios de siglo, una fecha bastante más notable, porque está ligada a dos nombres grandísimos. En 1304 Dante empieza a componer -según una fundada opinión- la Divina Commedia, y en aquel mismo año nace, en Arezzo, aquel que no solo fue el mayor lírico de amor de los tiempos modernos, sino también el primer apasionado y trabajador humanista: Francesco Petrarca. Añádase que en 1303 moría derrotado Bonifacio VIII, el Papa de la Unam Sanctam, y en él moría, por eso, aquella idea de la teocracia universal que había sido uno de los más sublimes sueños de la Edad Media. Nos parece, pues, que el 1304 podría ser adoptado -con las advertencias ya dichas- como fecha simbólica y convencional del inminente Renacimiento.

Por lo que respecta a la fecha final, nos parece que que podría ser el 1564. En 1564, en efecto, muere Miguel Angel, aquel que se eleva como símbolo y síntesis del Renacimiento artístico desde finales del siglo XV a finales del siglo XVI, y con su muerte empieza, en el arte, la edad del barroco, por él mismo anunciada y anticipada. Poco antes, en 1563, se habría cerrado el Concilio de Trento, y en 1564 empieza, por ello, la llamada Contrarreforma, que en algunos aspectos prosiguió, pero en el conjunto contradijo, los espíritus y las formas del Renacimiento. En 1564, en fin, nace Galileo, con el cual comienza aquella que fue llamada nueva ciencia; es decir, el predominio del estudio matemático de la Naturaleza y el fin del humanismo. No se trata, pues, de un año elegido al azar, sino del sincronismo de tres conclusiones y tres comienzos. Dirán acaso que con esta fecha se divide en dos la actividad de algunos grandes epigonos del Renacimiento; por ejemplo, de Tasso (1544-1595), de Palestrina (1524-1594) y del último gran humanista y filólogo italiano de aquella época, Pietro Vettori (1499-1583). Pero hay que hacer notar que Vettori contaba ya sesenta y cinco años en 1564 y había ya cumplido la mayor parte de su trabajo, y que Tasso y Palestrina, ambos fuertemente inspirados por la refloreciente devoción católica, entran mejor en la Contrarreforma que en el Renacimiento. El cual, si las fechas propuestas fueran aceptadas, tendría una duración de doscientos sesenta años: del nacimiento de Petrarca a la muerte de Buonarroti (1304-1564). (Giovani Papini, La imitación del padre)

Principales características del Renacimiento

Principales características del Renacimiento

Galileo es una de las celebridades del Renacimiento.

El Renacimiento es uno de los períodos más fascinantes de la historia europea, en parte porque hay muchas características de este período. Aunque algunos historiadores disputan que fue un período por sí mismo, generalmente acuerdan que comenzó en Italia alrededor del 1350, en el resto de Europa en 1450, y duró hasta aproximadamente 1620.

Arte

El arte es una de las características mejor conocidas del Renacimiento, y hay muchos puntos destacados sobre los cuales hablar. No obstante, quizás la característica más notable era que la mayoría de las clases altas estaban enamoradas del arte y encargaban muchas piezas para sí mismos, lo que condujo a la explosión de arte por la que es famosa el Renacimiento. Donatello, Leonardo Da VInci, Tiziano, Botticelli, Miguel Ángel y Rafael son nombres famosos del mundo del arte del período del Renacimiento. El mundo antiguo de Grecia y Roma influenciaron enormemente a los artistas del Renacimiento, que estudiaron edificios, monumentos y otras artes que sobrevivieron de ese período. En general, había un foco en el individuo y en sus percepciones y acciones.

Lengua y literatura

Otra de las características importantes del Renacimiento fue la gran explosión de los lenguajes. En 1400, los idiomas estándares inglés, francés, alemán, portugués, español y muchos otros vernáculos no existían. La imprenta también se inventó a comienzos del Renacimiento, y floreció la literatura, más especialmente la traducción al alemán de la Biblia por Martín Lutero. Los escritores italianos como Dante Alighieri, los ingleses como William Shakespeare y españoles como Miguel de Cervantes Saavedra popularizaron la palabra escrita, y aún hoy son leídos.

Política

El Renacimiento también fue marcado por importantes cambios en política, y la formación de muchas naciones que permanecen hasta hoy. Los países vecinos rivalizaban por las ventajas políticas, y muchos estados poderosos absorbieron a los más pequeños, aunque el poder siempre tuvo altibajos. Este es un período marcado por importantes intrigas y maniobras políticas, y los estados como Francia, Alemania y España se volvieron más poderosos. Los políticos de la época quizás fueron mejor comprendidos por Nicolás Maquiavelo, que en 1513 escribió el libro “El Príncipe”, un trabajo trascendental en la política y el poder.

Ciencia

Los eruditos del Renacimiento heredaron muchas ideas sobre la ciencia y el mundo, aunque desafiaron y derrocaron a muchas de ellos. A pesar de la significativa oposición de la iglesia, Nicolás Copérnico y más tarde Galileo Galilei mostraron que la Tierra y el resto de los planetas del sistema solar giraban alrededor del Sol. Los científicos como Andreas Versalius y William Harvey revolucionaron el entendimiento de la medicina, y sentaron las bases de la medicina moderna. El número de universidades también se expandió enormemente en el Renacimiento, y se promovía una apreciación de la búsqueda del conocimiento.

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